Por fr. Mariano Di Vito, OFM Cap.
Las primeras páginas de los periódicos igual que las pantallas de televisión nos despiertan por la mañana ya desde hace mucho tiempo tocando la misma música: la crisis general de las economías del mundo occidental y como consecuencia las muchas pequeñas o grandes maniobras para impedir el desastre, o como se dice en la jerga, el “default” - el colapso, de economías que siempre habían sido consideradas muy sólidas.
Como el tsunami la onda que se forma en medio del océano y que después cae inexorable y dramáticamente sobre la tierra destruyendo rascacielos y cabañas, igual los desconciertos económicos terminan por implicar inevitablemente, con consecuencias desastrosas, no sólo a las altas esferas de las finanzas, sino sobre todo a la cotidianidad de millones de familias, a las pequeñas empresas, a los jóvenes y a las categorías menos protegidas.
Las luces brillantes de las fiestas navideñas y los árboles engalanados que decoran nuestras casas y nuestras ciudades no pueden ni deben volverse una cortina de humo que nos impida agarrar con serio conocimiento la difícil situación actual y enfrentarla con igual obstinación y determinación. ¿Por dónde empezar?¿a quién mirar?.
Evidentemente cada uno tiene que desarrollar su propio...