por Fr. Francesco D. Colacelli
El año Sacerdotal que el Papa Benedecto XVI ha convocado con una carta del 16 de junio pasado, dirigida a todos los presbíteros para “contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo”, se entreteje una vez más con el ministerio del Padre Pío.
La primera ocasión de unión ha sido la visita pastoral del Santo Padre a San Giovanni Rotondo, que se produjo sólo dos días después del inicio de este especial periodo de reflexión, dando al Pontífice la ocasión de evidenciar como “para el Santo Fraile del Gargano, la curación de las almas y la conversión de los pecadores fueron un anhelo que lo consumió hasta la muerte”. Por esto pasaba “muchas horas en el confesonario” y por la misma razón “muchas personas han cambiado sus vidas gracias al paciente ministerio sacerdotal”.
La segunda ocasión coincidirá, por un semestre de 2010, durante el cual, nosotros, frailes capuchinos, conmemoraremos el centenario de la ordenación sacerdotal de san Pío de Pietrelcina con una serie de iniciativas, que están en fase de programación o de organización.